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Crítica al ateísmo

Introducción.

Una de las reglas no escrita del debate dice que no hay que criticar la opinión que está de acuerdo con lo que uno mismo intenta defender pues sería tirar piedras en el propio tejado. Considero esto una falta de honestidad. Quién busca sinceramente la verdad y duda de las verdades establecidas como tales, no debería encerrarse en las verdades de uno mismo. Tener una mente abierta implica llevar el razonamiento descartiano aún a su propio dominio. Recordemos que Descartes intentaba hallar una verdad que fuera verdad en sí misma con su "cogito ergo sum" (pienso luego existo) diciendo "dudo de que existo, dudo de que todo exista, pero no puedo dudar de que estoy dudando y para dudar hace falta pensar y como pensar es lo que hago al dudar por lo tanto pienso luego existo". La falta de valor de Descartes de atreverse a dudar de que se duda yo la enfrento y digo, dudo de que estoy dudando y como toda duda enuncio en mi la pregunta ¿se puede dudar de una duda?.

Si defino y se me acepta que la duda es la vacilación mental acerca de una verdad y pienso que tener una duda es una verdad en sí misma observo que dudar que se está dudando es un argumento circular, es como refutar un axioma con el mismo axioma, se me hace necesario trasladarme a otro sistema de conocimiento en el que el axioma propuesto no es tal, pero no concibo en mi mente un sistema más simple aún que la duda misma para poder dudar de ella. La duda no puede ser dudada desde la duda.

Pero la duda no tiene sentido sin el objeto de la duda, no puede ser sujeto y objeto al mismo tiempo. Se duda de cosas, de proposiciones, de verdades enunciadas y no escondidas.

Propongo como objeto de la duda entonces al ateísmo, que es propósito de este ensayo.

El Diccionario de la Real Academia Española define como ateo al que "niega la existencia de Dios". Disputo esta definición y no la acepto, puesto que en sí misma restringe la negación a un solo Dios y, siendo yo mismo ateo, esa no es mi postura. Por lo tanto enuncio mi definición de ateo como sigue:

Ateo: cualquier persona que no cree en la existencia de uno o varios dioses o bien niega la existencia de estos.

El condicional sugiere la existencia de dos tipos de ateísmo, aunque esencialmente se apunta a un mismo objeto (los dioses). Los primeros, quienes no creen, serán llamados ateos débiles, no porque su postura cabalgue sobre argumentos débiles sino porque es principalmente escéptica, hay una falta de creencia, de la misma manera que un juez puede decir que no cree que el reo sea culpable de un delito. Los segundos serán llamados ateos fuertes, en estos existe una creencia cierta de que tales seres, los dioses, no existen; sin importar de momento cómo se llega a esa creencia. Mi definición es lo suficientemente amplia como para abarcar un abanico de personas que quizá no sepan que pueden definirse así aún siendo partidarios de alguna religión, y excluye a sí mismo a toda persona que cree en la existencia de cualquier ser que caiga en la categoría de "dios" sin importar tampoco a qué religión se refiere. Quedan excluidos deístas, panteístas y teístas. Quedan encerrados agnósticos y los ya referidos tipos de ateísmo.

Sorprenderá que encierre a los agnósticos pero como se puede ver, un agnóstico por definición no tiene una creencia cierta en la existencia de dios, considero al agnosticismo como un caso especial de ateísmo débil aunque el camino para llegar a él sea distinto al del ateísmo débil estricto.

Puestas las cosas así comienzo mi crítica por el ateísmo fuerte.

Negaciones universales no pueden ser demostradas.

Desde este principio quienes pretenden haber demostrado una negación universal caen una contradicción interna de la que no pueden salir. Dios es un concepto universal, sin conocimiento o al menos una definición categórica de Dios es imposible traer pruebas de que tal cosa no existe. Los ateos fuertes no pueden entonces negar al dios genérico y universal entendiéndose esto como el concepto de dios y no dios mismo. Como mucho se puede negar el dios de tal o cual religión limitándose a dudar de la existencia del resto. Entonces digo que no existen ateos fuertes de dios universalmente indefinido, solamente de los dioses en particular. Tal es el caso del dios del cristianismo que muchos creyentes en él definen de manera particular y aunque suelen proponer que es único, siendo su unicidad parte de la definición, para un ateo eso es mera retórica para negar la existencia de los dioses incompatibles con el de su religión.

Pruebas de la negación de un dios en particular solo pueden ser traídas una vez que quienes proponen su existencia, los teístas, lo definan de tal manera que pueda ser identificado más allá de toda duda razonable. Este tipo de definiciones y pruebas de su negación existen, yo tengo algunas aquí. Por lo que puedo considerarme ateo fuerte de ese dios así definido, que deja de ser general para convertirse en particular.

El escepticismo es sano cuando es moderado.

La duda material sobre la existencia de dios lleva a dos posturas un tanto diferente, el ateo débil se limita a dudar y por tanto no creer en la existencia de tales dioses hasta tanto no aparezcan pruebas en concreto. Por su lado el agnosticismo se abstiene de enunciar cualquier cosa al respecto. Mientras que los segundos son esencialmente pasivos, los primeros salen a pedir la prueba. Estas son dos formas de escepticismo. Considero que en muchos casos se llega al ateísmo siendo primero escépticos. Ser escéptico significa que cualquier proposición será puesta en duda y no se creerá cierta hasta tanto no haya pruebas que respalden tal afirmación. El ateísmo débil cuando es militante puede convertirse en extremistas del escepticismo, dudar por el solo hecho de dudar como habíamos visto más arriba no es lógicamente posible a menos que se encuentre un sistema de premisas que no incluya la duda como axioma del sistema, tal cosa no es posible pues volvería irrelevante el ateísmo mismo puesto que si al ateísmo se arriba teniendo como base el escepticismo al negar la base se niega también su altura.

El agnóstico es pasivo, no pide pruebas, solamente las espera. El ateo débil estricto sí las pide y las analiza activamente pero es un error practicar esta exigencia y posterior análisis aún a costa de pasar por alto la moderación. Cuando las pruebas ya no pueden ser negadas muchas veces se recurren a objeciones que caen fuera del ámbito de la propuesta. Por ejemplo interponer argumentos científicos como base a ser refutada por el teísta para que se le admita como válida alguna prueba que este último traiga. Si bién es cierto que la carga de la prueba está en quien afirma y no en quien pone en duda invertir la carga para refutar esas pruebas también es una falacia. Como en el ejemplo anterior si un ateo exige tal cosa está afirmando que se debe refutar algo, entonces él tiene la carga de la prueba de su afirmación (demostrar por qué se debe hacer esto).

Conclusión.

Mi crítica no ha intentando en ningún momento hacer parecer que el ateísmo sea una cosa que no merece ser sostenida. Muy por el contrario opino que para poder sostener correctamente y sobre todo honestamente el ateísmo deberíamos vernos a nosotros mismos desde afuera para detectar esos fallos que vician nuestra postura y luego ver cómo se pueden subsanar. Ser escépticos moderados y no intentar negar solamente por la negación misma es lo que yo personalmente sugiero a quienes tratan de defender el ateísmo.

Por Diego Romero,