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La Superioridad del Ateísmo

Los ateos somos superiores. Para empezar, somos simplemente una raza superior. Esto lo ha comprobado la ciencia, que indica que hay genes que prediponen a creer en Dios. Quienes no tenemos esos genes somos, por tanto, genéticamente superiores: El próximo estadio de la evolución de la raza humana.

Los ateos sólo creemos en lo que vemos, y eso nos permite rechazar los engaños de la superstición y el fanatismo. Somos humanistas, y creemos por tanto en la democracia, la libertad y los derechos humanos, al contrario que los que se aferran a supersticiones ignorantes y matan en nombre de Dios.

Nuestra moral está basada en la sólida razón: Al contrario que la fe religiosa, la razón es objetiva y absoluta, y nos indica como, con el uso de la ciencia, podemos contribuír una sociedad mejor.

En vez de dialogar con los creyentes, cosa que es imposible por estar cegados por su fe, lo que debemos hacer es unirnos todos los ateos para acabar con esas supersticiones para siempre. Con eso, la humanidad alcanzará el siguiente paso en su desarrollo.

. . . E S T U P I D E C E S

1. La ciencia jamás ha comprobado que haya genes que predispongan a creer en Dios. Algunos científicos han descubierto genes que podrían favorecer las experiencias mísiticas: Pero ni esos datos son concluyentes, ni una experiencia mísitca lleva necesariamente a creer en Dios (a mi me llevaría a visitar al psiquíatra), ni por supuesto todas las personas que creen en Dios lo hacen por haber tenido experiencias místicas. La creencia en Dios es una decisión personal.

Por otro lado, es más que dudoso que la raza humana siga evolucionando al modo darwiniano. Quien entiende la selección natural sabe que "la ventaja evolutiva más importante para el hombre de hoy en día es la incapacidad de usar bien un condón".

2. La mayoría de los ateos no somos tan tontos como para creer sólo en lo que vemos, ya que la mayoría de nosotros no ha visto a los 6.000.000.000 habitantes del globo, ni ha visto una placa tectónica moverse, ni ha visto un electrón (sólo la foto de un electrón, y sólo algunos de ellos). Una cosa es creer sólo en lo que la razón nos dice que existe, y otra muy diferente creer sólo en lo que se vé.

3. Ser ateo es negar la existencia de Dios, y punto pelota. No significa negar la existencia de los elfos, de la astrología, de los espíritus o de los OVNIS. Cientos de millones de ateos son chinos que creen al menos en la astrología y en los espíritus, y muchos de ellos además en el Tao e incluso en las enseñanzas de Buda, que nunca afirmó ni negó la existencia de los dioses.

4. Pretender que los ateos somos humanistas es una salvajada: Pol Pot, Lenin o Mao Tse Tung eran de todo menos humanistas, y su respeto por la democracia, la libertad individual y los derechos humanos era nula.

5. La razón no puede ser la base de ninguna moral, sólo puede usarse para saber qué comportamiento es más adecuado para una moral que se haya elegido previamente. La razón describe el mundo como es, y no como debería ser. Eso último, la moral, es una elección personal aparte de la razón.

6. Tampoco el ateísmo es base de ninguna moral. La simple negación de Dios no puede llevarnos a concluír nada a nivel moral, al igual que la simple creencia en un Dios abstracto e impersonal (deísmo, por ejemplo) tampoco nos proporciona una base para una moral.

7. Rechazar el hecho de que muchos creyentes no apoyan los valores morales humanistas, es hacer una caricatura estúpida de los mismos. Muchos creyentes, movidos incluso por sus creencias religiosas, han arriesgado y ofercido sus vidas por la defensa de la libertad, la democracia y los derechos humanos.

8. La gran diferencia moral, la gran barrera en una lucha por una humanidad mejor, no está por tanto entre ateos y creyentes, sino entre fanáticos y moderados, entre personas que proponen un modelo de convivencia donde pueden caber todos y quienes defienden la imposición de su moralidad en la sociedad. Como decía Voltaire "una religión oprime, dos se hacen la guerra, pero muchas son una oportunidad para la libertad". En una lucha por un mundo donde se respeten los derechos de personas de las más diversas creencias, muchos creyentes lucharán al lado de los ateos moderados, y juntos contra los ateos fanáticos.

9. La creencia en la razón es tan poco objetiva o absoluta como la creencia en la Inmaculada: Se trata en ambos casos de axiomas, osea dogmas, que se creen si apoyo externo alguno. La razón no puede ser demostrada: Se cree en ella, o no se cree en ella. Cualquier intento de demostrar racionalmente la razón caería en una demostración circular y sería por tanto inválido desde la propia razón.

10. Hay más de cuatro mil millones de creyentes en el planeta. Muchos de ellos nos tienden la mano, o están dispuestos a aceptar la nuestra, para defender valores comunes. Si las diferentes religiones del mundo pueden ponerse de acuerdo en unos valores básicos (como lo demuestra el Parlamento de las Religiones), no hay motivos para que no podamos acordar con esos creyentes moderados normas universales de convivencia. Despúes de todo, compartimos el mismo planeta, el mismo genoma, y la misma biología. Lo que nos une es muchísimo más de lo que nos separa, y lo que nos une es lo que nos permite comunicarnos.

Los ateos sólo somos "superiores" a los creyentes en una cosa: Tenemos la respuesta (que yo considero) correcta a la pregunta de la existencia de Dios. Pero ese dato ínfimo no tiene consecuencia alguna (ver 3 y 6), y se pierde en el mar de sabiduría e ignorancia que compartimos con los creyentes: Todos sabemos mucho de algo, nadie lo sabe todo de todo. No debemos pavoneárnos de poseer un dato insignificante extra, sino que podemos y debemos aprender unos de los otros. Juntos contra el fanatismo, ateo o creyente.

Por Moredan Kantose,