La Página de DriverOp

Ateísmo “trucho”

Introducción.

En mi país, Argentina, tenemos una palabra de uso corriente: “trucho”. Esta palabra tiene al menos dos significados que expondré a continuación.

Por un lado significa que algo o alguien pretende pasar por verdadero cuando no lo es, por ejemplo cuando se aplica a billete falso, se dice que el billete es trucho. También se aplica a cosas que, queriendo pasar como de buena calidad no lo son en realidad, tal es el caso, por ejemplo, de una película de bajo presupuesto que por más que tenga buen argumento la forma de realizarla deja expuestas muchas fallas, entonces se dice que la película es trucha; otro caso podría ser aquellos calzados que se ven vistosos y atractivos pero observando de cerca se puede constatar que tienen una mala confección y sus materiales son de peor calidad, decimos entonces que ese calzado es trucho.

Pero esta palabra también se puede aplicar a otros ámbitos, uno de ellos es el que me ocupa en este pequeño ensayo: el ateísmo trucho. Para ello invoco la segunda acepción de la palabra como la expuse en el párrafo anterior. Esto es, darle una ojeada a esa clase de ateos que lo son por las razones más infantiles.

En honor a la verdad, poco importa si uno llega al ateísmo por una razón u otra, eso será tema para otro escrito, en este caso me centraré en cómo uno mantiene su ateísmo.

Uno mantiene sus ideas sobre la base de diversas premisas que consideramos válidas. Lo razonable es no sostenerlas en contra de la evidencia y estar constantemente sometiéndolas a prueba contra la realidad y reevaluarlas con la razón, un ciclo que considero uno debe repetir a lo largo de la existencia y, llegado el caso, uno debería saber moverse de una premisa a otra si se encuentran evidencias de que no puede sostenerse. Lo peligroso es mantenerse en premisas que se demuestran falsas o simplemente inválidas, le llamo a eso “fundamentalismo”, algo que, a priori, no debería existir en una persona que se considera a sí misma amante de la verdad y la libertad. Evaluaré las premisas que sostienen algunos ateos para ser tales.

“Odio a la iglesia”.

Esta es la expresión común de la mayoría de los ateos truchos. En este caso le doy la derecha a los cristianos promedio (entiéndase “cristianos promedio” a aquellos que son practicantes activos de su religión pero que mantienen una mente más o menos abierta y son algo críticos de ella) quienes argumentan que la Iglesia, o cualquier institución rectora de la fe cristiana, no debe confundirse con el mensaje de su Dios. Dios no es igual a iglesia. Los errores de la iglesia no deben trasladarse a Dios, hacer esto es cometer una falacia por cuesta resbaladiza, un razonamiento inválido. Que la iglesia sea mala solo es evidencia de su propia maldad pero no de la de Dios.

Por supuesto que algunos pensarán que esto no hace más que mantener a salvo la creencia fundamental: la existencia de Dios y su fe en él, pero acuérdese conmigo que los motivos para enunciar una afirmación no restan ni suman verdad a la afirmación. Si hemos de ser razonables y ser consecuente con eso, debemos admitir que quienes usan este argumento están en lo cierto, y la consecuencia lógica de este argumento tal vez sea la de alejarse de toda institución maligna, lo que llevaría a uno a crear su propio criterio acerca de la religión. La historia avala esto puesto que el sima cristiano encabezado por Lutero es un vivo ejemplo.

Por lo tanto, rechazo esta premisa por ser falaz y todo ateo que sostenga su ateísmo en base a esto debería reconsiderar seriamente su postura. En el peor de los casos esta premisa nos llevaría a un deísmo arreligioso, casi místico, pero de ninguna forma, al menos así lo veo, puede ser motivo para el ateísmo.

“Hay mal en el mundo”.

También llamado “el problema del mal”. Resulta curioso esta premisa y permítaseme analizarla con detenimiento. ¿Qué implica exactamente que haya mal en el mundo?, pido para responder esta pregunta que se suponga que el mal es objetivo y al solo efecto de este análisis sin que esto siente precedente ni en el lector ni en quien escribe este texto, ya que el lector podría argumentar que el mal en realidad es relativo y no tiene existencia objetiva, tal como lo plantean cierta cantidad de facciones religioso-deístas. Quien se plantea el problema del mal, y quien escribe esto lo hizo, parte de otra premisa (no demostrada) que dice que Dios es el ser perfectamente bueno. Ya Epicuro 2300 años atrás enunció un argumento en contra de la existencia de "Dios perfectamente bueno" basándose en la existencia objetiva del mal, se llama “el dilema de Epicuro” el cual queda enunciado así:

  1. - Existe mal en el mundo.
  2. - O Dios permite el mal, entonces es malvado.
  3. - O Dios no puede erradicar el mal, entonces es impotente.

Si uno acepta las premisas antes mencionadas esto es un buen argumento en contra de Dios, pero aún así el argumento no demuestra la inexistencia de Dios por dos razones.

  1. - Dios podría ser efectivamente malvado.
  2. - Dios podría ser efectivamente limitado en cuanto a su poder.

Yo agrego una tercera.

    3.- Dios podría ser indiferente de nuestro sufrimiento.

Como se ve, la existencia del mal iría en contra de todo Dios que se defina como perfectamente bueno o bien y también omnipotente, pero eso no encierra a todos los dioses, aún queda espacio, bastante espacio, para un montón de otros dioses los cuales podrían tener las características que las objeciones enuncian.

De modo que rechazo esta premisa por no ser concluyente y por estar basada en al menos dos premisas indemostradas. Aquellos ateos que basan su ateísmo en el problema del mal, deberán tener en cuenta también este análisis.

“Dios no cumplió con lo que le pedí”.

Finalmente me queda, por el momento, esta tercer premisa, que llamaré el Dios que falla. Incluyo aquí todos los casos en los que la persona se vio defraudada por Dios, sea porque le pidió un deseo que no se hizo realidad, o porque le atribuye la culpa por haber permitido una desgracia personal o de algún tercero.

Puedo interponer aquí casi las mismas objeciones que en el caso anterior. Para sostener esta premisa se requiere que se supongan también algunas cosas (también indemostradas), una de ellas es asumir que Dios efectivamente cumple nuestros deseos aún en contra de la probabilidad e infaliblemente, es decir, obra milagros. Asume también que Dios no miente ni engaña, si él ha dicho, no importa donde ni cómo, que él es inmutable y que se preocupa por nosotros entonces Dios estaría obligado a cumplir con nuestros deseos.

La premisa queda invalidada cuando atendemos a las razones que los mismos creyentes usan, esto es, que Dios tiene sus planes, los cuales no conocemos, y simplemente lo que le hemos pedido no cabía en los planes divinos. Para cualquier persona razonable esto le sonará fuerte como un argumento ad hoc, estoy de acuerdo, pero veo otra forma aún más fuerte que invalida tanto la explicación de los creyentes como la premisa de los ateos que la usan para sostener su ateísmo. Dios podría no querer cumplir nuestros deseos ya que es libre en sí mismo o Dios simplemente no se interesa por nosotros, es un Dios indiferente.

Basado en esta objeción puedo decir que estamos sujetos a la cruda realidad. Dios nos deja “a la buena de Dios”, librados a nuestra suerte donde la probabilidad es reina y las cosas simplemente pasan como consecuencia de hechos anteriores donde solo podemos ver regularidad de los acontecimientos y fenómenos. Si una cosa no puede hacerse, sencillamente no sucede (volver a alguien a la vida, por ejemplo), lo que tiene baja probabilidad de suceder, puede más que nada no suceder (curarnos de una enfermedad para la cual la ciencia no tiene cura) y lo que tiene alta probabilidad de suceder pues simplemente es más probable que suceda a que no (no ganar la lotería, por ejemplo). Esto es mucho mejor argumento en contra de la existencia de Dios que la infantil premisa que nos ocupa, puesto que Dios pareciera actuar como si no existiera!. Aplicando la parsimonia Dios queda definitivamente fuera del mundo, algunos teístas salvarán a Dios con el argumento ad hoc ya dicho, algunos ateos lo dejamos fuera completamente.

Conclusión.

Considero que el ateísmo debe sostenerse desde la razón y la lógica, siendo consecuentes con ella sin importar a qué conclusiones arribemos, y debemos pasarnos de toda expresión de deseo, por ser subjetivo y no demostrable. Algunos de nosotros comenzamos nuestro ateísmo con alguna de las premisas analizadas o tal vez todas ellas a la vez, es un buen principio, al menos muestra que nosotros nos pusimos a razonar algunas cosas de las afirmaciones teístas, pero puestos a analizar más profundamente sobre el asunto deberíamos darnos cuenta de las implicaciones reales que la razón nos trae, tal como he hecho yo en este ensayo.

Esto no implica que estas premisas sean inválidas para todos los casos. Puestas en el ámbito correcto son válidas, es decir, aceptando las suposiciones que los mismos teístas asumen, son buenos argumentos, alguno mejor que otro, pero debo insistir en que no son suficiente razón y las más sólidas cuando se trata de defender nuestra visión del mundo.

Por Diego Romero,