La Página de DriverOp

Abogado del Diablo.

Pretendo en este ensayo personificar exactamente lo que el título del mismo indica: ser el abogado del Diablo. A su vez pretendo demostrar que Satanás, ese ser bastardeado, basureado y, por qué no, satanizado, es en realidad el mejor amigo divino del hombre. Para ellos presentaré las debidas pruebas del caso y haré el alegato correspondiente para explicar por qué Satanás es inocente de ser..., bueno, Satanás :).

Generalmente Satanás es presentado más bien como un dios desacreditado y caído, literalmente, en desgracia; capitaneando rebeliones fracasadas que no agradaron al poder establecido dió la oportunidad a ese poder para lanzar propaganda malintencionada sobre este personaje que nos ocupa, ya lo dice el viejo adagio: la historia la escriben los que ganan. Así ha ocurrido con todos los perdedores de la historia y a nosotros siempre nos llega la versión del vencedor, presentado a sí mismo como el bueno y héroe, mientras que el perdedor era el malo y malvado. A partir de aquí se han tejido montones de calumnias tales como que el Demonio anda por ahí besando a escondidas a bellas ángeles en lo recóndito de una nube, o a mortales señoritas de campo al amparo de la noche, participando en orgías con gente que le es simpatizante e historias por el estilo, todo esto por supuesto es infundado, ya que nunca nadie ha traído pruebas en concreto o ha atestiguado, salvo bajo presión de la tortura, que esto haya ocurrido alguna vez. Ni siquiera una cámara oculta ha logrado filmar al personaje de marras en tan atroces y censurables actividades, por lo que propongo descartar tales dicho por ser simples habladurías de gente enemistada con mi defendido.

Muy por el contrario, Satanás siempre ha congeniado muy bién con el hombre e incluso le ha ayudado invalorablemente en su camino hacia la libertad, el progreso, el desarrollo y la educación en general y en ningún momento ha esperado recompensa por parte de este. Hagamos una comparación, aunque sean odiosas, me veo forzado a hacerla para dejar establecido que no está en el ánimo de mi defendido provocar ningún daño a la humanidad sino todo lo contrario: no le consta a nadie en ninguna parte que Satanás haya capitaneado raids para arrasar con poblaciones extranjeras con el objetivo de exterminar a sus habitantes, robarles sus tierras y esclavizar a los supervivientes, asesinando a mansalva a niños, y desgarrando los vientres de las mujeres encinta. Ninguna de estas barbaridades ha sido cometida jamás por Satanás, ni siquiera en su nombre (cualquiera de ellos) directa o indirectamente. No puede ser acusado mi cliente de tamañas atrocidades, mas bién han sido los dioses buenos y misericordiosos los que han recibido el dudoso honor de hacer guerras en sus nombres, incluso ordenándolas ellos mismos mientras que Lucifer se ha mantenido al margen de estas actividades vergonzosas.

Pónganse a pensar, señores del jurado, quienes son los que siempre han amenazado a las gentes con torturas eternas a sus almas si no estaban de acuerdo en rendir pleitesía, no Satanás, no, no, sino los llamados dioses de amor y misericordia. Cuando uno quiere desear el mal a otro ¿acaso álguien invoca a mi defendido para que lo ejecute?, de ninguna manera, la expresión más común es "Dios te maldiga" siendo esto, hipotéticamente hablando, imposible de llevar a cabo por un ser que se autodenomina perfecto en amor, justicia y misericordia, y lo que es peor, este dios muchas veces realiza estas acciones incuso sin que medie maldición alguna. No vayan a creer ustedes que Satanás tiene que ver en estos hechos malditos pues mi defendido jamás aparece donde no le llaman pues él nunca ha afirmado estar en todas partes mientras que Jehová y sus equivalentes tienen para sí la arrogancia de proclamarse omnipresentes, es obvio entonces que en donde la maldición se lleva a cabo, la escena del crimen, estará presente sí o sí Jehová más nunca Satanás.

Y todos sabemos lo difícil que es convocar a mi cliente a que se aparezca de cuerpo presente. No mucha gente sabe cómo llamarle, súmese que mi cliente es muy tímido pues hasta de insignificante serpiente se ha disfrazado y agréguese además que sus enemigos, tanto humanos como divinos, se han encargado de eliminar sistemáticamente toda tradición oral y escrita de cómo pronunciar el grito y cómo realizar el ritual adecuado que llamará la atención de Satanás para que se haga presente. Finalmente y como todos sabrán, mi defendido nunca tuvo buen aspecto a la vista de la gente lo que le causa cierta aversión por aparecer en público.

De lo único reprochable que se le ha hecho responsable a mi cliente es provocarle una comezón insoportable a un tal Job y alguna que otra broma pesada al nombrado y su familia, pero consta en actas que esto fue realizado por expreso mandato del Dios de turno comprometiéndose éste último a enmendar luego esta acción, mi cliente, por supuesto se acogió a la obediencia debida al rey del Universo, Jehová, y además ha aceptado que cumplirá la pena que se le imponga. Debemos reacordar que tal acto fue llevado a cabo por los seres divinos, Jehová y Satanás, como resultado de una diferencia de opinión entre ellos y por esto, puedo decir, y espero que ustedes lo entienda, no estuvo en la mente de mi defendido causar mal al señor Job y familia.

Traeré ante ustedes ahora mismo una prueba de lo que decía yo al principio acerca de lo útil que ha sido para la humanidad tener a Satanás cerca cuando este le necesitó. Retrocedamos entonces al principio de los tiempos cuando la humanidad consistía solamente en una parejita desnuda retozando en el Jardín del Edén, entonces mi cliente se hallaba disfrazado como serpiente pues, como les he dicho anteriormente, él es un poco tímido y prefiere la sutileza en su accionar, desprecia las grandes manifestaciones como voces en una montaña, hacer hablar a burras, partir al medio los mares, arder arbustos parlantes o escribir en paredes a la vista de los comensales e invitados a una fiesta real. Mi cliente le dijo a la mujer: "No dijo Dios 'no comerás frutas de los árboles del jardín?'", a lo que ella respondió "Podemos comer frutas de los árboles del jardín, pero de la fruta del árbol que está en el centro del jardín Jehová ha dicho, 'no comerás de él, ni lo tocarás, o morirás'". Y mi defendido entonces le dijo "De seguridad no morirás; porque Dios sabe que el día que comas de él, tus ojos serán abiertos, y serás como los dioses, sabiendo el bien y el mal" y la mujer le hizo caso y comió del fruto del árbol de la ciencia del bién y del mal ¡grande fué la ira de Jehová pues su berrinche le dura no solo para los tiempos de aquella primigenia parejita de humanos sino de toda su descendencia!. Dijo Jehová "Véase, el hombre se ha vuelto como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal. Y ahora, que no extienda la mano y tome también del árbol de la vida y coma y viva para siempre" y desalojó al hombre del Jardín del Edén para traerlo a sufrir a la Tierra.

De acuerdo con estos hecho, tal como consta en actas del juicio, la promesa de mi defendido se cumplió al pie de la letra, la humanidad no murió, y se volvieron como dioses sabiendo la ciencia del bien y del mal. Haciendo una lectura objetiva de las consecuencia de esto podemos ver claramente que los dioses nunca quisieron que la humanidad sea sabia y culta, aborrecen la educación y el conocimiento, mi defendido, al prevenir estas cosas a la humanidad provocó que los dioses instauraran muchas sucursales en la Tierra y sedujo a unos cuantos humanos para que sirvan de espías, policías y guardianes de la sabiduría y el conocimiento que ellos mismos llamaron religión, ninguna en adoración al Diablo sino más bién para los dioses, todas encargadas celosamente de mantener al ser humano ignorante y miedoso de pensar por sí mismo, tal como había sido en el Jardín del Edén. Todos los sacerdotes de las religiones han repetido la amenaza de los dioses "no tocaras ni comerás del fruto de la ciencia", antes bién quémese al hereje que ose curiosear en el Mundo para extraerte conocimiento a este, mátese al que pretenda criticar objetivamente las vacas sagradas patrimonio de los dioses, compárese con mi defendido, en el peor sentido de la palabra al humano que use su razón y no su fe para guiarse en su vida ¡y es que hasta en eso han difamado a mi cliente!, haciéndoles cree que pensar está mal porque Satanás es el que provoca las dudas.

A la vista de estos sucesos, ¿no deberíamos, señores del jurado, estar agradecidos de Satanás, por haber enseñado la primera lección útil a la humanidad?, mi defendido puede ser considerado el primer maestro de la humanidad: el que les enseñó a enseñarse a sí mismos y así no depender de dioses, ni nada ajeno al hombre mismo, fuerzas extrañas, divinas o no, sean de mi cliente o de sus adversarios celestiales ya no son útiles al hombre porque el hombre mismo se basta a sí mismo, ya no los necesita, no vive más bajo su absurda protección, dejaron de ser esclavos de los dioses y la superstición. Mi defendido provocó el alzamiento del ser humano a la categoría de dioses por derecho propio, ellos también conocen la ciencia del bien y del mal, y con el conocimiento pudieron construir civilizaciones, vinieron el progreso, la Ciencia, la investigación y con ella aliviar los males de este Mundo sin necesidad de andar rogando por la Providencia Divina de ningún otro dios que no sea la propia razón e inteligencia humana.

Por todo esto, señores del jurado, pido la absolución completa de mi defendido, Satanás.

Por Diego Romero,