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La problemática cristianismo-ciencia

Por O. Antonio Chávez S.S., Lima 2005

Originalmente publicado en "Ateos en Perú".

Voy a la problemática del concepto sobre un dios en particular (el judeocristiano), cuando se pretende sustentar su existencia a través de la ciencia. Respecto a esta:

1. La ciencia no formula teorías absolutas, sino provisionales.

2. Estas son provisionales porque cambian y son transformadas, ajustándolas a las observaciones de la naturaleza y no al revés (no ajustamos la naturaleza a las teorías científicas).

Respecto al dios, se tiene un aparato filosófico (teología) y no científico que rodea a la definición de este, la cual es pues una definición teológica, no científica. El susodicho dios, según esta definición (realizada por seres humanos) es un ser absoluto, eterno, perfecto, creador de todo a partir la nada, además infinitamente sabio, justo, bondadoso y finalmente incognoscible por la mente humana. Al margen de que esta misma definición ya contiene la contradicción de poseer atributos humanos y ser a la vez incomprensible por el humano, veremos como la ciencia no ayuda nada a definir este dios.

No puede haber una definición científica de dios, ni esta pudiera ser científicamente demostrable, porque tal definición escapa de las explicaciones y observaciones naturalistas, actos intrínsecos del método científico (sin embargo, la demostración inversa es posible, por lo menos indirectamente, porque según la ciencia, el universo no es eterno ni absoluto, tampoco perfecto ni bueno). La ciencia no pude medir la masa de este dios, no puede analizar una composición biológica, química o física que no puede observar; nunca la ciencia ha registrado algún evento en la naturaleza que pueda ser atribuible a acto divino (entiéndase como algo que carezca de explicación natural). No se ha detectado ondas de radio, magnéticas, radiación o algún tipo de emisión de energía o partículas que puedan ser atribuibles a una causa sobrenatural. Tampoco existen estructuras ni niveles de organización de la materia que puedan valorarse como perfectas; la gran biodiversidad terrestre no es prueba de perfección sino todo lo contrario, un constante prueba/error en la evolución; y no sobreviven las especies perfectas, sino las que puedan adaptarse a los cambios. La inteligencia humana es tan útil para la supervivencia como la coraza de un cangrejo. La correcta funcionalidad o armonía de las leyes universales no puede ser calificada con tal virtud, porque la distribución de la materia y la energía no es uniforme, por eso pudieron formarse las galaxias, los agujeros negros y la inteligencia. La perfección implica simetría y uniformidad absoluta, sin cambios, eterna. Por lo tanto, no es posible un ente perfecto que cree un universo no perfecto, no es posible que exista un ser creador absoluto e inmutable en un universo que cambia, que se transforma, que no es uniforme o en todo caso ese ente no pudo crear nada, con lo cual no hay justificación mística para su existencia. Mucho menos podremos afirmar que el universo contenga bondad (esto parece una broma!), cuando la bondad es un concepto moral humano que la misma teología que define este dios, ha inventado.

Finalmente, respecto al actual modelo teórico científico que explica el universo (unificación de la física cuántica y la relatividad, auto contenimiento, sin un “afuera”) que se usa como soporte para sustentar la definición teológica del dios judeocristiano, habría que advertir que dicha teoría no esta probada como la definitiva aun. Su verificación esta pendiente para los siguientes cinco años quizás, y de demostrarse como fallida, la física tendría que replantear casi toda su teoría de nuevo, hasta lograr otro marco teórico mas adecuado. Que pasara con la teología? Que pasara con la definición de su dios?

Como la historia nos demuestra, la teología cristiana ha sabido adecuarse muy bien a los cambios científicos de una explicación del universo (ya sabemos que dichas explicaciones no incluyen ningún ser eterno ni absoluto, ni menos incognoscible, por lo tanto opuestas a las doctrinas teístas). Enfrentado a estas circunstancias, la actitud del pensamiento cristiano ha sido la de acomodarse al pensamiento intelectual, para poder mantener inalterables sus dogmas religiosos, y seguir sosteniéndose como institución social, perpetuando su influencia.

Mas concretamente, paralelo al marco teórico del bigbang, ahora tenemos a un dios redefinido en términos de avance científico. Antes por ej. ya se había redefinido el relato bíblico de la creación del mundo en seis días, transfigurando la interpretación de dicho relato (y exigiendo que se le tome por metafórico), para que se acomode a las escalas geológicas y evolutivas de la historia científica de la Tierra. Esto hubiera sido inconcebible en la época medieval precientífica, porque al no haber alternativa para el conocimiento, la Biblia debía que ser tomada al pie de la letra. Recordemos que por esos tiempos eran paralelos los conceptos de tierra plana, tierra curva y geocentrismo, verdades inamovibles, solo para acordar con lo bíblico. El caso de Galileo es elocuente. En una era en la que ciencia, religión y política estaban fundidos, una era de máximo poder del cristianismo, una teoría científica, matemáticamente demostrable, fue rechazada y condenada por la iglesia, por no coincidir con la “ciencia” de la Biblia. Si Darwin o Einstein hubieran aparecido en siglo XVI, hubieran sido condenados a muerte.

Pero con el renacimiento y luego la ilustración, se genero una lenta revolución intelectual. La ciencia pudo descartar lo divino en su método de investigación. No mas paralelos con la Biblia y en franca oposición a los dogmas católicos. Por esto el cristianismo la convirtió en un virtual enemigo, no siendo esta la finalidad de la ciencia, era inevitable el enfrentamiento intelectual. La Iglesia no podía volver ya a la Santa Inquisición, así que cambió en su política exterior. Y este cambio se da sólo en la superficie del pensamiento cristiano, respecto a la interpretación de la Biblia y la definición de su dios. Aunque aparenta ser parte normal de las transformaciones psicosociales, en realidad no puede haber tal cambio a un nivel profundo, debido a la concepción sus fuentes doctrinales: si por definición religiosa su dios es perfecto e infinitamente sabio, y la Biblia es un texto inspirado por ese dios, entonces de nuevo tenemos que lo perfecto e infinitamente sabio no puede producir algo imperfecto y falto de conocimientos. Lógicamente, como el relato del Génesis debería ser el conocimiento correcto y perfecto eternamente, no tendría que sufrir “metaforización” ni pasar por “interpretacionismos” dentro de la era científica. Esta es una grave contradicción que arruinaría todo el aparato de poder cristiano. Según la Biblia debería ser cierto que los insectos tengan 4 patas, que los murciélagos sean aves, que un burro hable, que la tierra sea plana o que el semen y el sexo sean “impuros”, y si todo esto es ahora cualificado como mitológico, entonces porque tenemos a este libro de cuentos como autor de nuestra moral?

Que la iglesia reconozca en el siglo XX la evolución como un hecho, es simplemente una circunstancia intelectual ineludible, frente a las pruebas y experimentos, era insostenible su postura anti-evolución, mas no implicó ni un mínimo cambio real en el pensamiento teológico, porque aunque superficialmente se admitió la evolución como un hecho natural (algo ateísta), en la práctica se siguió manteniendo el dogma de su dios como el creador original de la vida. Y que pasaría si la evolución estuviera equivocada? Un nuevo modelo teórico científico la podría reemplazar y en dos décadas quizás la futura iglesia reconozca a este como real?

El dogma de la inmaculada concepción se sigue manteniendo, a pesar que la ciencia nos ha enseñado como se conciben los niños. Y ahora que la ciencia ha descubierto la partenogénesis, entonces la táctica teísta es pretender explicar su dogma con este fenómeno natural. Y si la ciencia descubriera algún fenómeno mas “adecuado” para el dogma? pues la iglesia adoptaría este nuevo como la explicación nueva. No hay modernización sino simples tácticas de manutención del dogma.

Hay un problema como consecuencia: que el dogma pueda ser científicamente demostrable como un hecho natural. Esto implicaría que no es tal, y por lo tanto la doctrina mística seria insostenible, entonces debería ser considerada como la perpetuación forzada de una psicopatología social, para ejercer control. Todo esto ya esta planteado por el psicoanálisis de la religión.

Los teólogos saben que corren este riesgo, así que a lo largo de su historia, la esfera de poder cristiano ha sabido acomodar su pensamiento y hacerlo aparentemente flexible, lo cual no es cierto y es denunciable.

Nota de la publicación: agradezco a Antonio permitirme reproducir su ensayo aquí.

Por AntonioK19,