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Los Omrides

Odiados por la Biblia... ¿Por qué?

La historia bíblica ha hecho de Omri y sus descendientes los peores soberanos que Israel haya jamás conocido. Brutales, paganos, idolatras, degenerados....Ninguno de ellos merece la gracia a vista de los redactores de los Libros de Reyes. Pero esta infamia esconde en la oscuridad una realidad completamente diferente.

La descripción que ofrece la Biblia de la dinastía de los Omrides, que reinaron de 884 a 842 ADJ, sobre el reino de Israel, es realmente increíble. Parece ser que a vista de los redactores, este linaje reinante, encarno todo lo que la tierra poseía como vicios y maldades. En el primer Libro de Reyes, se puede leer: "Omri hizo lo que mas disgustaba a Yahvé y fue peor que todos sus predecesores". Y apenas cinco versículos mas adelante, el texto insiste aun mas en la ignominia: "Achab, hijo de Omri hizo lo que mas disgustaba a Yahvé y fue peor que todos sus predecesores". Estas sentencias son sin discusión para los Omrides y la forma como son relatados los hechos, buscan como a demostrar la justicia de este juzgamiento.

De una manera general, la Biblia es poco caritativa al encuentro de los reyes del reino del Norte. De ya Jeroboam 1, era descrito sin compasión. Pero cuando le llega el turno a Omri y de su descendencia, el texto se desenfrena y parece no encontrar jamás palabras suficientemente fuertes, para demostrar la violencia e idolatría de este reinado.

De los antepasados de Omri, la Biblia no dice nada. Solo nos habla que él conquisto el poder en 884ADJ, aprovechándose de problemas políticos continuos que sembraban el desorden en Israel durante el reino de Basha (908 a 885ADJ). Al comienzo comandante en jefe de las fuerzas armadas, es el pueblo que lo proclama rey de Israel, luego de haber reinado por un corto periodo, otro general rebelde llamado Zimri. Pero Omri no es un golpista, él logra en efecto fundar una verdadera dinastía y extender progresivamente su poder al conjunto del reino en el curso de los doce años que duró su reinado. Con el fin de inaugurar este renacimiento, funda una nueva capital en Samaria.

En 873ADJ, Achab hijo de Omri, toma la sucesión. Este rey, parece ser que realiza una proeza inigualable: la de reunir en un solo hombre, todos los vicios y defectos de los cuales es capaz la humanidad. Todo condena este monarca en que el reino dura 22 años. Pacta con el extranjero casándose con Jezabel (hija de Ittobaal, rey de Sidonios) una feniciana en suma. Y se entrega a la peor de idolatrías, levantando altares al dios pagano Baal y a la diosa Asheran. En fin, su esposa no es solamente extranjera e impura, sino que también es (nos dice la Biblia) cruel, mentirosa y frívola. El episodio en el cual Jezabel no duda de respander falsos rumores a propósito de Nabot, propietario de un sitio que interesaba a Achab, muestra suficientemente la perfidia de Jezabel y de su cinismo.

Del reino de esta pareja, la Biblia retiene sobre todo los conflictos con los profetas de Yahvé. Durante una cena a la cual ella invita a su mesa los profetas de Baal y Asheran, Jezabel ordena la masacre de todos aquellos que veneran el culto de Yahvé. Uno de ellos el profeta Elías, lanza entonces un defio a Achab, proponiéndole lo que se podría llamar un concurso de dioses. En el curso de esta confrontación Yahvé se manifiesta, lo que no logran los otros a pesar de todas las ofrendas al honor del dios pagano Baal. El pueblo se da cuenta entonces que solo Yahvé merece el nombre de Dios y se deja caer sobre los profetas de Baal para exterminarlos. Elías desde ese momento en fuga para escapar a la ira de Jezabel. Encarga bajo orden de Yahvé al rey de Aram-Damas, Hazael de conquistar el reino de Israel. El confía al mismo tiempo a Jehu, jefe de los ejércitos de Israel de destronar Achab. El nombra para terminar, Elisee como profeta que deberá sucederlo. En una palabra el representante de Yahvé, hace todo para que la casta de Omrides se derrumbe y toque a su fin estos reinados impuros. De otra parte Elías promete a Achab, como así a su esposa una muerte atroz: "los perros lamerán tu sangre"y "los perros devoraran a Jezabel en el campo de Jezreel". Estas predicciones se realizan y el texto bíblico insiste particularmente sobre la muerte por defenestración de Jezabel y que el carácter horroroso inspiró a numerosos pintores.

El hijo de Achab, Ochozias no cuenta para nada con el aprecio de Elías. Herido luego de haber caído de su balcón. Ochozias invoca a Baal, lo que para Elías lo precipita hacia la muerte segura. En fin, Joram hermano de Ochozias y último rey de la dinastía, toma la sucesión. Este debe afrontar números conflictos. Mesha el rey de Moab, por mucho tiempo vasallo de Israel, se revuelta contra su dueño. Esta revuelta es eliminada, pero dice el segundo Libro de Reyes, fue gracias a la intervención del reino de Juda y de su soberano Josaphat. La dinastía Omride, de ya debilitada es cubierta de derrotas al norte del reino e infligidas por Hazael al mando de la armada del reino de Aram-Damas. Aprovechándose de esta ventaja, Jehu asesina Joram que de ya estaba herido convaleciente de una de estas batallas. Todos los descendientes de Achab son masacrados y el templo de Baal, destruido. Las cabezas de los hijos de Achab son expuestas a Jezreel. En definitiva, todos los miembros de la casa real Omri, terminaron no solamente de una muerte violenta, sino que también marcadas por el deshonor. Una muerte que los redactores del Libro de Reyes desearon expresamente a la imagen del descaro de esta dinastía. Pero esta insistencia esconde aparentemente otras realidades que no estaban en la mira de los intereses de los redactores. El laconismo del texto bíblico a propósito del reino de Omri insita fuertemente a la desconfianza en cuanto a su veracidad, del momento que se ha comprobado de que fue un reino por el contrario, brillante. Pruebas tanto arqueológicas como históricas, lo confirman y son formales.

La documentación Asiría, señala todos los reyes de Israel bajo la expresión de "Casa de Omri". Incontestablemente, Omri y sus sucesores dieron muestras de una gran habilidad diplomática. El matrimonio de Achab con Jezabel es una de las mejores pruebas y logros. Aliarse con los Feneceos en tiempos en que la Asiría amenazaba en permanencia de extender sus territorios y poder en toda la región, era una decisión bastante judiciosa. La fuerza de la política exterior de esta dinastía es de esta forma sellada. Una de las inscripciones más importantes y que conciernen a la historia de este periodo lo confirma efectivamente. Se trata de la estela (piedra tallada) de Mesha, rey de Moab, descubierta en 1868 al este del Mar Muerto y datado de aproximadamente 850 ADJ. Podemos leer: "Omri fue rey de Israel y oprimió Moab durante muchos días (...) Su hijo le sucedió y él dijo: Yo oprimiré Moab". La misma estela revela además que Omri supo imponer su poder sobre toda esta región, situada al este del Jordán y que edificó entre otros, villas fortificadas (Atarot et Jahaz) Otra inscripción Asiría, cuenta la campaña victoriosa de Salmanasar III, contra una coalición de doce reyes, entre los que se encontraban los reyes de Damas y Achab. El evento relatado es el de la batalla de Qarqar en 853 ADJ. Tomamos conocimiento de esta forma que Achab disponía de una fuerza de 10.000 hombres y 2.000 carros de combate. Un tal ejercito, no podía ser el de un reino completamente desorganizado y dirigido por soberanos dedicados en permanencia a orgías y lujurias, tal lo relata y describe la Biblia. Al contrario, esta simple mención cifrada, prueba que a la época de los Omrides, Israel era un verdadero Estado constituido, organizado y administrativamente eficaz.

La arqueología confirma de otra parte largamente esta interpretación de los documentos históricos. Las amplias construcciones emprendidas a Samaria, Megiddo, Haçor o mas aun Jezreel, no solamente muestran un alto grado de conocimientos, sino que también una organización estatal mas bien elaborada. Las excavaciones llevadas a cabo del comienzo del siglo XX han aportado substánciales informaciones a este sujeto. La primera verdadera ciudad que se erigió en este sitio corresponde bien exactamente a la ascensión de Omri a la cabeza del reino de Israel. De otra parte, la importancia de las construcciones es impresionante. Con el fin de agrandar la colina que él juzgaba sin duda demasiado pequeña como para erigir una capital. Omri emprendió enormes trabajos de nivelación, comparables en su amplitud a los realizados por Herodes a Jerusalem, casi 1.000 años mas tarde. Todo el complejo de edificios administrativos puestos al día por las excavaciones, hacen aparecer un sólido sistema de gobierno. El edificio principal del palacio ocupaba él solo 2500m2. La decoración fue afinada y de calidad. Los tallados y formas de diseños extremadamente elaborados y elegantes son incompatibles con la brutalidad y barbarie que la Biblia atribuye a esta dinastía. En fin, los numerosos objetos de marfil que datan de una época un poco mas reciente, demuestran una rica tradición ornamental.

Sobre la política religiosa de Achab, la Biblia parece también como que quiso forzar los hechos. Ya que si bien es cierto que el culto a Baal es aun bastante presente durante este periodo en toda la región septentrional de Canaán. Si también es cierto que el matrimonio con una Feniciana tiene que haber sido seguida de una serie de concesiones en materia de culto. Queda cuando menos que los nombres de los hijos de Achab, Ochosias y Joram, son de tradición Yahvista. Lo que los redactores de la Biblia criticaron más que nada a Achab, es su tolerancia al encuentro de otras divinidades, remitiendo para más tarde las voluntades monoteístas en un periodo en el cual la idea de un Dios único no era aún una evidencia que convencía.

El pésimo cuadro que pinta la Biblia de este periodo que por tanto fue enormemente falso, incita a concluir que: "Omri y sus sucesores se atizaron la furia y el odio por la parte de la Biblia, precisamente en razón de su fuerza, porque habían llegado a trasformar el reino del Norte en un poder regional de envergadura que hacia sombra a ese pobre reino de Juda al Sur, marginal y rural." Los Libros de Reyes, pertenecen en efecto a lo que los biblísticos llaman la historia deuteronomista. Se trata de textos redactados en lo esencial en el curso del VII siglo ADJ. A este período el reino de Israel ha sido completamente conquistado y se encuentra bajo dominio del imperio Asirio. Juda es en ese momento el solo depositario de la fe Yahvista y busca, tratando de re-escribir el pasado del pueblo hebreo a reforzar una identidad fragilizada por la amenaza de grandes imperios vecinos. Para los redactores deuteronomistas, la política de alianzas, expansión comercial y de pluralismo religioso de los Omrides, les aparece como una serie de concesiones y de renunciaciones. La diversidad en todo punto de vista que caracteriza el reino de Israel en ese período, es justamente lo que le ha permitido de transformarse en una potencia regional importante. La Biblia a pesar de todo esto, no ve mas que impiedad y perjurio. La integración de diversas poblaciones Cananeas en el seno de un estado equipado de una administración eficaz, ha precisamente contribuido a reforzar la influencia de este reino sobre toda la región, al punto mismo que Juda no era mas que un simple vasallo, punto al cual el texto bíblico es particularmente, poco explicativo.

Israel Finkelstein, Universidad de Tel Aviv, Instituto de Arqueología.

Jaime Zamorano, MIT, Departamento de Análisis Arqueólogicos y Física.

Ronny Reich, Universidad de Haifa, Departamento de Arqueología.

Por Israel Finkelstein,